Este jueves 15 de julio a las 7 de la noche en el Instituto Raúl Porras Barrenechea (ubicado en la Calle Colina 398, Miraflores)* se realizará la presentación de “La belleza no es un lugar”, tercer libro del poeta Juan Carlos de la Fuente, publicado por el sello Carpe Diem.
“Este libro es el comienzo de un viaje pero podría ser su final; el libro se abre y se cierra al mismo tiempo. Toca las cuerdas del vacío, las hace sonar como si fueran cosas, les añade un poco de fuego y las arroja a las aguas del océano. Y así va por el tiempo, de lugar en lugar, tratando de atrapar lo que escapa. No sólo escapa sino que huye a su centro, para negarse. Porque la belleza no es un lugar, no es uno solo, ¿es todo los lugares?”, señala el poeta.
La presntación contará con los comentarios de Marita Troiano, Carlos López Degregori, Hildebrando Pérez y Maritza Núñez.
De la Fuente nació en Lima, Perú. Es poeta, escritor y periodista, estudió Derecho, Ciencias Políticas en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos. Ha merecido distinciones en diversos concursos de poesía como Municipalidad de Lima (1981), El Poeta Joven del Perú (1985) y Premio Copé de poesía (1990 y 2007).
Ha sido colaborador en publicaciones culturales, como la revista del diario "El Peruano" y editor de "Fin de Siglo". En 1999 se publicó su primer poemario “Declaración de ausencia” y en el 2008 su libro de poesía “Las barcas que se despiden del sol”. Poemas suyos han sido publicados en revistas y antologías del país y del extranjero.
El poeta en la actualidad administra el blog http://jc-noticiasdelinterior.blogspot.com/ y se desempeña como Editor de Contenidos y Medios Digitales de la Dirección de Comunicación del Grupo Telefónica del Perú.
Conversación con Alejandra
(De "La belleza no es un lugar")
Y no he de transcurrir en ti
No he de elegir entre la muerte y tu destino
En el camino que es sólo camino de noche,
en el vino que guardas, en el pan que comerás del viento,
escucho tu nombre, asustado
A cada página añado otra que no es sino el instante
en que te encontré
pálida entre tantas certezas.
Cuando tu historia
se sentaba en mi mesa
y acompañaba mi destierro
(¿Desterrado de qué?
¿Desterrado de dóndes?¿de cómos?¿de quiénes?)
En la certeza habitaba la duda y la duda corría
como un niño por tus ojos.
Supiste que el tiempo no eras tú y gritaste:
En el centro de la belleza habita un dios
Y cada ventana que se abre nos abre otra ventana.
La luz se ha vuelto calle, río, serpiente.
Y yo que soy de piedra ¿con qué alas volaré hacia mí?
Cuando caías,
una palabra
te contuvo.

