11/03/2007

La verdad incomoda: saqueo a Biblioteca de Lima


Tropas chilenas ingresan a Lima en 1881. Las banderas peruanas no arriaron

Esta carta acaba de cumplir 126 años y tiene una vigencia terrible, pues desde el pasado nos cuestiona el presente y nos plantea -a peruanos y chilenos- si optaremos por ser ciudadanos libres en el futuro. Es una verdad incómoda. Es la carta que Manuel de Odriozola, envía el 10 de marzo de 1881 a Mr. Christiancy, embajador de Estados Unidos en Perú, luego que se realiza el mayor saqueo cultural que recuerde la historia cuando el Ejército chileno ocupaba Lima y objetos culturales públicos y privados son trasladadoc omo "botín de guerra" a Santiago de Chile. Entonces, monumentos de parques públicos son retirados de sus pedestales, estatuas artísticas que adornaban casas particulares son retiradas por los solodados, la universidad es saqueada mo sólo en libros sino en objetos científicos. Y lo más grave, el local de la Biblioteca Nacional (creada a partir de la biblioteca personal del libertador José de San Martìn) es usada como cuartel militar y sus salas de lectura convertidas en caballerizas. Antes de la ocupación, la Biblioteca Nacional de Perú tenía una colección de 50 mil libros, cuando se retiró la ocupación apenas llegaba a 700. En estos días, que se va a realizar en Chile un evento poético importante -donde peruanos y chilenos estarán en el Morro de Arica y el Huáscar, con miras a plantear la integración- sería bueno que emitieran un pronunciamiento conjunto para que los objetos culturales que en esa oportunidad fueron llevados a la fuerza, sean devueltos a Perú y con ello, se nos devuelva la memoria cultural secuestrada Y por si acaso, el acontecimiento del saqueo cultural no es un invento peruano sino es algo denunciado por los propios intelectuales chilenos, tal como fue el caso sabio Ignacio Domeyko, rector de la Universidad de Chile en los años de la guerra y entonces el intelectual más prominente del país, quien estuvo a cargo de la clasificación de los objetos culturales saqueados y cuya relación publicó -entre el lunes 22 y el miércoles 24 de agosto de 1881, en el Diario Oficial de la República de Chile- en un informe de 16 páginas con el título de 'Lista de libros traídos de Perú", el cual consigna más de 10 mil volúmenes.


Paseo virtual de la nueva sede de Biblioteca Nacional de Perú




Carta a Mr. Christiancy, embajador de Estados Unidos en Perú

Lima, marzo de 1881

El infrascrito, director de la Biblioteca Nacional del Perú, tiene el honor de dirigirse a V.E pidiéndole haga llegar a conocimiento de su gobierno la noticia del crimen de lesa-civilización cometido por la autoridad chilena en Lima. Apropiarse de bibliotecas, archivos, gabinetes de física y anatómicos, obras de arte, instrumentos o aparatos científicos, y de todo aquello que es indispensable para el progreso intelectual, es revestir la guerra con un carácter de barbarie ajeno a las luces del siglo, a las prácticas del beligerante honrado, y a los principios universalmente acabados del derecho.

La biblioteca de Lima fue fundada en 1822, poco después de proclamada la Independencia del Perú, y se la consideró, por los hombres de letras y viajeros ilustres que la han visitado, como la primera entre las bibliotecas de la América Latina. Enriquecida por la protección de los gobiernos y por obsequio de los particulares, contaba, a fines de 1880, muy cerca de cincuenta mil volúmenes impresos, y más de ochocientos manuscritos. Verdaderas joyas bibliográficas, entre las que no escaseaban incunables o libros impresos durante el primer medio siglo posterior de la imprenta y que como V.E. sabe son de inestimable valor –obras rarísimas hoy, especialmente en los ramos de historia y literatura-, las curiosísimas producciones de casi todos los cronistas de la América española y libros regalados por los gobiernos extranjeros, entre los que figuraba el de V.E. con no despreciable contingente; tal era señor ministro, la biblioteca de Lima, biblioteca de que con justo titulo estábamos orgullosos los hijos del Perú.

Rendida la capital el 17 de enero, a las fuerzas chilenas, transcurrió más de un mes respetando el invasor los establecimientos de instrucción. Nadie podía recelar, sin inferir gratuito agravio al gobierno de Chile, gobierno que decanta civilización y cultura, que para él serían considerados como botín de guerra los útiles de la universidad, el gabinete anatómico de la escuela de medicina, los instrumentos de las escuelas de artes y de minas, los códices del archivo nacional, ni los objetos pertenecientes a otras instituciones de carácter puramente científico, literario o artístico.

El 26 de febrero se me exigió la entrega de las llaves de la biblioteca, dándose principio al más escandaloso y arbitrario despojo. Los libros son llevados en carretas, y entiendo que se les embarca con destino a Santiago. La biblioteca, para decirlo todo, ha sido entrada a saco, como s los libros representaran material de guerra.

Al dirigirme a V.E. hágale para que ante su ilustrado gobierno, ante la América, y ante la humanidad entera, conste la protesta que, en nombre de la civilización, de la moral y del derecho, formulo.

Con sentimientos de alta consideración y respeto tengo el honor de ofrecerme de V.E. muy atento servidor.

Manuel de Odriozola



2 comentarios:

Luis Carlos dijo...

Como chileno, debo reconocer que tienes razón en parte ya que por oscuros intereses se ha sobreadimensionado el tema de la presencia militar chilena en Lima en 1881 Desgraciadamente Chile tiene un pueblo heroico y unas Fuerzas Armadas que la traicionaron y le dieron la espalda, pues solo respondió a intereses de una clase oligarquica. Ojalá podamos superar los recelos conjuntos algún día. Creo que el gobierno de Bachelet sabrá responder devolviendo lo que no es nuestro. Saludos fraternos.

Anónimo dijo...

Creo que es justa la devolución de todo lo robado de parte de los ladrones de siempre que han ostentado el poder en Chile; sin embargo, no creo que el gobierno de nuestra actual presidenta pueda hacerlo, pues la social democracia es muy recelosa de enojar a la derecha oligárquica de nuestro país, esa derecha oligárquica repleta de esos apellidos de "héroes"...lamento que tal vez esto no pase pronto; si dependiera de mí, no dudaría jamás en hacerlo.