Una nota del Instituto Peruano de Economía -que extrañamente pasó desapercibido en los medios de comuniocación- reveló que en el mes de enero, el gobierno aprista de Alan García Pérez gastó 12 por ciento más que el anterior gobierno en el mismo período. El informe dice: " los esfuerzos de austeridad del gobierno son limitados y se pierden porque alguien más dentro del mismo gobierno encuentra un pretexto para gastar el dinero ahorrado (...) no hay cambios significativos ni en los resultados ni en la forma de ver las cosas. Seguimos gastando más en salarios" ¿Habrán vuelto a utilizar la fotocopia a color? Aquí la nota:
Pese al intento del gobierno de incrementar en mayor proporción el gasto en inversiones que los gastos corrientes, esto no habría ocurrido en el primer mes del año. Así, los gastos no financieros del Gobierno Central ascendieron en enero a S/.2,752 millones, superando en 12% en términos reales al registrado en el mismo mes del 2006. (Gestión)
Aunque el pico del gasto corriente no financiero (GCNF) de enero obedece a un tema de estacionalidad que se produce desde 2001, igual preocupa la lentitud con la que el gasto de capital aumenta y el poco o nulo retroceso del gasto corriente. Esto revela, en la práctica, que los esfuerzos de austeridad del gobierno son limitados y se pierden porque alguien más dentro del mismo gobierno encuentra un pretexto para gastar el dinero ahorrado. Y así, no sólo la calidad del gasto no mejora, sino que seguimos con los mismos vicios y sin ahorros suficientes para hacer política fiscal contracíclica cuando vengan las vacas flacas.
En enero, GCNF creció al triple de velocidad que el gasto de capital (GC). Sin embargo, mientras el crecimiento real anualizado del primero se mantiene en el orden del 10%, el del segundo cayó de 30% a 21% desde setiembre pasado. Y aunque en enero el ingreso corriente (IC) aumentó sólo en 5.6%, lo cierto es que el IC anualizado creció a tasas superiores al 23% en los últimos 7 meses. De ahí la creciente avidez por gastar todo lo que se pueda. La bonanza es para los políticos la oportunidad de financiar su carrera con dinero ajeno. Y quieren revivir experiencias pasadas, como volver al Estado empresario con el gastado rollo de las “empresas estratégicas”, pese a que éste ya fracasó en el intento (en enero, perdió S/.117 millones).
Así, pues, el ingreso aumenta y los gastos también. Pero la calidad del gasto sigue sin dar saltos significativos a poco más de 7 meses de iniciado el gobierno. El presupuesto de apertura de 2007 (S/.61,626 millones), incrementado en S/.3,200 millones con la ampliación de febrero pasado y otra que vendría en abril próximo, terminará siendo 25.4% mayor al presupuesto de apertura del 2006 y casi el doble del de 2000 (90% mayor). Pero no hay cambios significativos ni en los resultados ni en la forma de ver las cosas. Seguimos gastando más en salarios, cuando necesitamos mejor infraestructura, una mejora urgente en la organización y el funcionamiento de los programas sociales y ahorrar al máximo para cuando acabe la bonanza. Por el contrario, como dijo un experimentado abogado del medio, nos estamos comportando como un millonario borrachín, gastando nuestra fortuna en el trago, en vez de pagar un programa de rehabilitación.
Fuente: IPE
Aunque el pico del gasto corriente no financiero (GCNF) de enero obedece a un tema de estacionalidad que se produce desde 2001, igual preocupa la lentitud con la que el gasto de capital aumenta y el poco o nulo retroceso del gasto corriente. Esto revela, en la práctica, que los esfuerzos de austeridad del gobierno son limitados y se pierden porque alguien más dentro del mismo gobierno encuentra un pretexto para gastar el dinero ahorrado. Y así, no sólo la calidad del gasto no mejora, sino que seguimos con los mismos vicios y sin ahorros suficientes para hacer política fiscal contracíclica cuando vengan las vacas flacas.
En enero, GCNF creció al triple de velocidad que el gasto de capital (GC). Sin embargo, mientras el crecimiento real anualizado del primero se mantiene en el orden del 10%, el del segundo cayó de 30% a 21% desde setiembre pasado. Y aunque en enero el ingreso corriente (IC) aumentó sólo en 5.6%, lo cierto es que el IC anualizado creció a tasas superiores al 23% en los últimos 7 meses. De ahí la creciente avidez por gastar todo lo que se pueda. La bonanza es para los políticos la oportunidad de financiar su carrera con dinero ajeno. Y quieren revivir experiencias pasadas, como volver al Estado empresario con el gastado rollo de las “empresas estratégicas”, pese a que éste ya fracasó en el intento (en enero, perdió S/.117 millones).
Así, pues, el ingreso aumenta y los gastos también. Pero la calidad del gasto sigue sin dar saltos significativos a poco más de 7 meses de iniciado el gobierno. El presupuesto de apertura de 2007 (S/.61,626 millones), incrementado en S/.3,200 millones con la ampliación de febrero pasado y otra que vendría en abril próximo, terminará siendo 25.4% mayor al presupuesto de apertura del 2006 y casi el doble del de 2000 (90% mayor). Pero no hay cambios significativos ni en los resultados ni en la forma de ver las cosas. Seguimos gastando más en salarios, cuando necesitamos mejor infraestructura, una mejora urgente en la organización y el funcionamiento de los programas sociales y ahorrar al máximo para cuando acabe la bonanza. Por el contrario, como dijo un experimentado abogado del medio, nos estamos comportando como un millonario borrachín, gastando nuestra fortuna en el trago, en vez de pagar un programa de rehabilitación.
Fuente: IPE

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