Carta de los pueblos indígenas de Brasil al Papa
Amte la imposibilidad de ser recibidos por la apretada agenda de su Santidad Benedicto XVI, quien se encuentra en Brasil, representantes de la población indígena de ese país enviaron una carta al Papa, la misma que luego fue puesta en su web institucional y comentada por diversos medios de comunicación. Una pena que su Santidad no haya podido recibirlos, mucho más teniendo en cuenta el pedido dramático del contenido de la misiva. Aquí el texto:
Carta de los Pueblos Indígenas al Papa Bemedicto XVI
A Su Santidad
Papa Benedicto XVI
Su Santidad:
Nosotros, representantes de los Pueblos Indígenas de Brasil, deseamos darle la bienvenida a Vuestra Santidad, en la visita que realiza a estas tierras brasileras, tradicionalmente ocupada por nosotros, sus antiguos habitantes. Queremos también transmitirle un poco la realidad, los sufrimientos y esperanzas de nuestras comunidades.
Como debe ser de su conocimiento, los Pueblos Indígenas de Brasil enfrentan una situación de exterminio completo que se ha sucedido a lo largo del siglo XX, tanto en forma de persecuciones, invasiones de territorios, asesinatos, epidemias; esterilización de mujeres indígenas y métodos anticonceptivos aplicado por los gobiernos, abandono y destrucción de nuestras comunidades, un verdadero proceso de genocidio. No obstante, siempre mantenemos la lucha pacífica y persistente por nuestros derechos históricos y siempre contamos en nuestra lucha, con el apoyo solidario de la Iglesia, de numerosos misionarios y misionarias en todo el país.
Conquistamos el reconocimiento de nuestros derechos, por la Constitución Fedrral de 1988, pasamos entonces a tener perspectivas de vivir conforme a nuestras culturas y modos de ser y vivir en sociedades, volvimos a crecer y hoy somos 241 pueblos indígenas, hablando 180 lenguas, cerca de 734 mil personas, en aldeas del interior de las ciudades de Brasil.
A pesar de todas esas conquistas, nuestras comunidades andan sufriendo mucho con la falta de tierra para vivir, con las multiples formas de violencia que se abaten sobre ellas por parte de los invasores, con tristes y frecuentes casos de suicidio de adultos, de jóvenes, de niños, con la mortalidad infantil y desnutrición, con la dificultad de ser escuchados y que nuestros derechos sean respetados por el Estado y por la Sociedad en su conjunto.
El asesinato de nuestros líderes continúa siendo una práctica de los invasores de nuestras tierras. Sólo en los últimos diez años, 257 líderes indígenas fueron asesinados por defender sus territorios. Entre ellos se encontraba el cacique Xicão Xukuru, que en 1981, fue recibido por el papa Juan Pablo II, en su segundo viaje a Brasil. En aquella ocasión Xicão le informó a su Santidad que era uno de los indígeneas marcados para morir. Destino semejante ha tenido nuestro más grande líder Marçal de Souza Tupã-Y, cacique del pueblo Guaraní quien también conversó con Juan Pablo II, durante su primera visita a nuestro país en 1980.
En los días que corren, nos preocupa principalmente el énfasis que el gobierno del presidente Luis Ignacio Lula da Silva va dando a la realización del Programa de Aceleración de Crecimiento (PAC). No estamos en contra del crecimiento económico del país, sólo que no aceptamos que este se realice en base al atropello de nuestras comunidades, de nuestros territorios, de nuestros ríos y de la integridad física y cultural de nuestros pueblos.
Es esta misma integridad la que está en riesgo con diversos proyectos económicos que integran la FAC, como son el trasvase del Río San Francisco, en el noreste brasilero; la construcción de las hidroeléctricas de Estreito, en el Río Tocantins, en Belo Monte, en el Estado de Pará y en el Río Madeira, en el Estado de Rondonia.
Por otro lado, el presidente de Brasil no demuestra prisa alguna en demarcar nuestras tierras. La Constitución de Brasil, promulgada en 1988, establecía un plazo de cinco años para que todas las tierras indígenas, fuesen demarcadas. Casi a 20 años apenas el 38.24 % han sido demarcadas, faltando el 61.76% por demarcar. Esta demora intensifica los conflictos y el índice de violencia contra nuestras comunidades.
La actitud de nuestros Pueblos frente a esta difícil realidad es la de dialogar siempre, defendiendo nuestros derechos, tan duramente conquistados; fundamentalmente nuestro derecho a la Vida. Continuaremos en todo el país y de todas maneras, a buscar la convivencia pacífica y solidaria con las demás comunidades que forman el pueblo brasilero, una perspectiva de reconocimiento y respeto de nuestra rica y diversidad étnico-cultural.
Deseamos transmitir a Vuestra Santidad, estas breves palabras, un poco de nuestras angustias y esperanzas, contando con vuestra amistad y solidaridad en la construcción de un Continente y un mundo justo u armonioso, conforme buscaron por siglos nuestros ancestros.
Brasília (SP), 10 de mayo de 2007
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