18/06/2007

Isaac Newton y el supuesto apocalipsis del fin del mundo en el 2060


Amplíe para leer el facsimilar de la carta

Si San Pedro es la piedra angular de la iglesia católica, Isaac Newton es la piedra angular de la ciencia. Por eso resulta extraño que la mayoría de los medios hayan difundido -sin hacer mayores precisiones- la noticia de que en unos manuscritos de Isaac Newton este aseguró que el 206o era el año del Apocalipsis. Y claro, cuando en Internet alguien afirma algo todos los demás se reafirman en lo mismo, sin detenerse a consultar la fuente.
Las cartas donde Newton habla del 2060 como fecha del fin del mundo, son parte de una exhibicion llamada "Los Secretos de Newton", que se está desarrollando en Israel, con una importante colección de documentos del científico que pueden visitarse y leerse desde aquí.
En la carta en cuestión, lo que hace Newton es una operación matemática, a partir de una sentencia en el Libro de Daniel (en la Biblia) donde se afirma que "el mundo se acabará 1260 años después de la fundación del Sacro Imperio Romano, ocurrido en el año 800 D.C"
En la misma carta Newton realiza la suma y da con el año 2060, pero comenta que "esto no lo hace para afirmar cuando será el año del Apocalipsis, sino para poner fin a la conjetura de hombres imaginativos que señala que el fin será pronto". O sea, Newton no suscribe ninguna profecía, tal como lo han dicho varios medios serios del mundo. En pocos medios he leído "la letra chica" de la noticia.
Si bien Isaac Newton, era un hombre profundamente religioso era además un teólogo y sabía que la teología se rige por principios y la ciencia se rige sobre hechos comprobables. Resulta pues, irrisorio querer poner al científico en una faceta de profeta que no tiene. Decir que Newton profetizó en una carta, es decir como que San Pedro defendió la evolución de las especies. Algo que va en contra de la esencia misma de lo que son.
Lo interesante de todo esto -más bien- es recordar el fuente contenido religioso que tenía la ciencia entre sus pioneros y fundadores. Contenido que la dotaba de una conducta ética ausente en nuestros días. Tal vez, una vuelta a ese momento auroral de quiebre entre ciencia y religión, puedan devolverles a ambas la oportunidad de una humanidad reconciliada entre el hacer del hombre y el hacer de Dios.


Como informaron los medios sobre el tema: