06/09/2007

Martha Hildebrandt y sus exabruptos contra el quechua

La congresista fujimorista Martha Hildebrandt ha vuelto a protagonizar un escándalo en el Congreso de la República de Perú, dentro de su indefendible posición contra el idioma quechua y otras lenguas nativas. Aquí algunos de sus exabruptos durante en un intercambio verbal contra otras congresistas mujeres de ascendencia quechua.

Que no se lo cuenten. Vea el vídeo, colgado por WebPerú21







"Yo tengo 30 o 40 libros citados o traducidos. (...) Son bajos, gente que no tiene capacidad intelectualidad ni la formacion universitaria"

"Yo he sido subdirectora general no del Perú sino de la UNESCO a nivel mundial, y ella me va aenseñar educacion. No pues, cada uno en su sitio".

"Abogados hay montones"

"La constitucion esta equivocada por demagogia. Se le da importancia a una lengua que hablan 500 hablantes perdidos por ahi y eso esta mal"

"Asi soy de soberbia pues"

7 comentarios:

alzheimer dijo...

Bueno, la ignorancia es atrevida...
La documentación en el Perú ni siquiera esta completa en español y se pretende que se traduzca todo a las otras lenguas.

Seria un gasto innecesario y quedaria a medias... Mas fácil es que pongamos un satélite en orbita, que se traduzca todo...

Esas congresistas tiene que dedicarse a tareas útiles...

BetoCrash dijo...

A veces es mucha la soberbia de la sra Martha Hildebrandt , pero hay veces que su soberbia es real en el sentido de que nadie le puede contradecir al menos en este aspecto .

Quizas no fue la forma de expresarlo , pero tambien soy de la idea por que traducir al quechua todos los documentos ?? nadie se ha preguntado : si se traduce todo documento al quechua , sabran leer nuestros hermanos quechuahablantes ?? . bueno es mi punto de vista.

Creo que no es racismo , solo es la realidad la que pregona la Sra Martha Hildebrandt , una vez la escuche decir : " Nosotros no nos debemos adaptar a ellos ( otras lenguas nativas) ellos se tenian que adaptar a nosotros, ya que son una minima minoria" . Creo que es algo logico y a la vez suena discriminante ; pero es la realidad.

Por ultimo muy buen blog, esta demas decirlo, pero felicitaciones , saludos cordiales.

friend69 dijo...

Hablando de ignorancias atrevidas...

Si pues vayanse al espacio a ponerse en órbita.

La tía Martha es un caballo que cree que por escribir mas libros tiene alguna autoridad para definir que lengua es la de uso de distintas comunidades.

Y no son 500 perdidos los que hablan quechua, que revise sus estadisticas, si alguna vez las ha revisado. Y no solo es el quechua, es el aimara, y los dialectos de la selva.

Mi apoyo al reconocimiento de otros lenguajes en el pais como oficiales.

soto vargas dijo...

Amigos, que mejora manera de auscultar a la Señorona Marthita, su alma cavernaria a través de su carnal Cesar, quien tiene la autoridad y los cojones que ha muchos periodistas y congresistas le falta, es una carta que realmente nos hace compadecer a la aprendiz de cocodrilo la "DAMA DE BOSTA"


miércoles, agosto 09, 2006
Martha Hildebrandt por César Hildebrandt

Hermanita Querida
Por César Hildebrant

La doctora Martha Hildebrandt Pérez Treviño -es decir una de las hijas con que mi prolífico y algo distraído padre aderezó el mundo- se ha sentido ofendida por lo que escribí de ella en este diario acogedor que me aguanta y que encima me paga.
No veo por qué ofenderse, hermanita, cuasi hermana, sacha hermana, semi frattella, half sister.
Sólo dije lo que de ti piensa todo el mundo: que eres una oportunista de siete suelas, una rabona que va mudando de paisaje pero no de oficio a medida que las tropas avanzan y cambian los generales pero no tu arrastradera.

Y que, además, eres la única parlamentaria virgen en cuanto a proyectos de ley presentados -has tenido el morro de no presentar ninguno- y una de las más recalcitrantes cobradoras del bono de escolaridad cuando lo cierto es que tu única hija limita ya con la menopausia.

Fuiste la amante reseca del general Velasco mientras te dio trabajo. Cuando fue derrocado te olvidaste de él y merodeaste por la casa de Morales Bermúdez, que tenía órdenes de no darte bola.

Durante el segundo belaundismo te recluiste en casa a ver telenovelas y a botar sirvientas. Fue en esa época que le dijiste a tu hija que la solución para el Perú era “la bomba cholónica, el equivalente nacional de la bomba neutrónica”.

Matibel, tu única hija felizmente, lo contaba muy divertida, así como contaba lo maravillosa madre que fuiste al enterarte de que ella estaba en cinta la mismísima noche en que dio a luz a Nadiana allá en París.

-Mi madre dice que habría que poner a un millón de indios en el zanjón y lanzar una bomba atómica. Sería la bomba cholónica -contaba Matibel doblándose de la risa.

No se doblaba de la risa sino que se le abrían los ojos cuando contaba lo afortunada que eras teniendo una cuenta off shore en un paraíso fiscal para no pagar impuestos en el Perú.

Y se le abrían más los ojos cuando contaba cómo el banco tonto que recibía tu guardado (jerga vieja) se equivocó un día y te abonó electrónicamente cincuenta mil dólares, jugoso error que tú no comunicaste a tu sectorista tropical y que terminó engrosando tu patrimonio. Porque hasta cajoneadora has sido, hermanita. ¡Y luego dices que a ti nadie puede hablarte de faltas éticas!

Lo que hiciste, en esa oportunidad, fue robar, dear almost sister. Y le acabas de robar ya no a un banco caribeño sino al Estado cobrando tus 16 mil soles de gastos de instalación cuando hace rato que estás instalada en la casa de 28 de Julio y en el reino de la conchudez insolente.

Esa platita de los 50 mil dólares te llegó porque así eres de suertuda, además. Bueno, para algunas cosas. Tienes la suerte, por ejemplo, de que la gente te tema por tu boquita de paltera arequipeña con prurito en el poto.

Y tienes la suerte de que los periodistas te tengan terror porque ellos hablan mal y tú bien. Porque ellos son cholos y tú blanca. Porque ellos no gritan y tú sí. Porque a ellos les asusta tu facha de ekeka de mala leche y peor uva, en suma.

Bueno, aquí hay un periodista que, más allá de las sangres en curso o derramadas, jamás te tuvo miedo. Y por eso te puedo responder como lo que -más allá de las buenas formas hasta ahora guardadas por mí- eres de modo militante e inocultable: una lingüista formidable y una persona despreciable, una filóloga eminente y una sobreviviente rastrera, una intelectual sanmarquina y una lombriz de la moral pública. Alguien tenía que decírtelo en este país de periodistas que gallinean en el corral.

Llamaste Simón Bolívar a Alan García cuando coqueteabas con el aprismo a ver si algo te ligaba. Y a Fujimori no necesitaste llamarlo Yamamoto -que se lo merecía por traidor intrínseco y gemelo de tu alma- para trepar su higuera y salir por el techo como una buganvilia maquillada al estilo noche con turistas en el Moulin Rouge.

En el muladar de Fujimori fuiste, querida Martha, barchilona con tu bacín atento, dadora de coartadas, escurridora de mocos, limpiadora de plastas, inspectora de cagarrutas perpetradas por el cholo Siura (aj), sirvienta con cama adentro para lo que mande, justificadora de los asesinatos de La Cantuta, rentada defensora de lo más zafio de la basura con galones que te pensionaba, cobardemente altiva desde el poder, calladita a la hora de perderlo aquella tarde en que te quitaron el cetro del Congreso y tú perdiste el celular que te dio el Chino (no fuera a llamar ahora que no servía para nada).

Si el apellido Hildebrandt -los apellidos los adquiere uno sin proponérselo, son etiquetas banales- vale algo, no es por ti, Marthita querida. Valdrá algo por tu hermana Esther, ser humano delicado y feliz, o sea el envés de tus reveses de bailarina andrófoba.

O valdrá algo por algunos de tus parientes, que de ti nada tienen y que deben haber sentido vergüenza -supongo yo- por lo que has hecho en estos años para conservar el chofer y las regalías, que eso es lo único que te importa.

O valdrá por mi hermana Ana María, cuya tenaz decencia va a contramarcha de tu indecoro intelectual. O, más tarde quizás, por mi hijo, un Hildebrandt Chávez buenmozo y mestizo, de esos que a ti te asquean porque te crees aria y discípula mental de Gobineau.

O por algún otro vástago que por allí saque la cara por este apellido que vino ileso de Hannover y que tú insistes en escupir diciendo que la seguridad social es para los que tengan que padecerla y que no aceptarás que te quiten el seguro privado que deberías pagar con tu sueldo.

¿Qué te has creído? ¿Es el Perú tu chacra de Paramonga, el establo que te trae recuerdos, la acequia con pichi que te parecía idílica? ¿Hasta dónde va a llegar tu talento para hacer el ridículo? ¿Tiene límites la procacidad?

Hace meses fuiste a mi programa y antes de sentarte me agradeciste por haber contratado a tu hija Matibel como productora. Siento que, al poco tiempo, tuviera Matibel que irse por una orden mía: la inteligencia, como sabrás, no se hereda inexorablemente.

En todo caso, yo ya no puedo volver a contratarla, lo siento mucho. No estoy en la tele porque la tele me echó y yo eché a la tele de mi vida.

Como te echó a ti de la suya el pobre señor Altuve, tan fino y embajador él, tan venezolano y caballero él, soportando tus berrinches de maldita a bordo y tus groserías de contralto de cocina mientras lanzabas completa la vajilla y todo lo punzocortante que encontraras a tu paso, que eso era para ti el orgasmo supremo del carácter.

Se salvó el señor Altuve. Vivió feliz lejos de ese hígado que a veces pensaba en que te habías convertido, hermanita. Por esa huida fue que necesitaste de la política. El pobre señor Altuve ya no estaba para bancarte las demasías.
Altuve debe haber muerto feliz.
Tan feliz como vivo plenamente yo, hermanita, al lado de una maravillosa mujer espléndidamente joven que suma a su inteligencia su integridad, a su talento su generosidad, a su belleza su capacidad de ser siempre coherente con sus ideas progresistas.

O sea todo lo opuesto a ti, hermanita Brujilda, escoba casi póstuma de todas las malías, Hermelinda linda, hada madrina y consejera de Dennis Falvy, marida de Lord Vader, hermanita querida, histórico mojón de la frontera con Tiwinza".

Feliciano Padilla dijo...

Las discusiones de los parlamentarios durante la última sesión de trabajo acerca de la ley de conservación de las lenguas aborígenes, nos ha brindado la ocasión de conocer la verdadera calaña de algunas personas que nos representan en ese poder del Estado. Las torpezas y desatinos, otra vez, vienen de la doctora Martha Hildebrant, aquella señora encopetada que hace algunos meses protagonizó el ridículo más vergonzoso que uno pudiera imaginar. Impidió y prohibió -no se sabe con qué autoridad- que algunas representantes de la nación quechua juramentaran en su propia lengua el cargo de parlamentarias para las que habían sido elegidas por el pueblo. Para la gran mayoría de peruanos y peruanas, este escándalo no pasó de ser parte del espíritu circense que, a veces, caracteriza la actividad de los "Padres de la Patria". En medio de tantos problemas que nos agobiaban, el incidente no sirvió sino para dar rienda suelta a la mofa y chacotería, sabiendo que lo risible procedía de una señora con tufillo aristocrático.
Aquello pasó entre risotadas y comentarios para el cachondeo; sin embargo, la actitud y las frases expresadas últimamente por la misma señora Martha Hildebrand nos obligan a reflexionar con seriedad sobre la diversidad cultural y las reacciones que la ley de conservación de las lenguas aborígenes ha generado en los parlamentarios.
Los profesionales de lingüística y profesores de lengua de generaciones anteriores deben recordar que fueron la doctora Martha Hildebrant, los distinguidos maestros Alberto Escobar e Inés Pozzi-Escot, entre otros, quienes se encargaron de fijar en la conciencia nacional el carácter multicultural y plurilingüe de la sociedad peruana. Que esta convicción de la diversidad debía llevarnos a defender el derecho de ser como somos los peruanos y peruanas en las diferentes regiones y, a hablar nuestras lenguas sin ninguna discriminación. A partir de entonces, afloró en el país -más en la Sierra y la Amazonía que en la Costa- la necesidad de abrir espacios interculturales para el diálogo y comprensión entre peruanos y peruanas de diferente cultura. Hoy, con el paso del tiempo, venimos a comprobar que la actitud y las palabras de la señora Hildebrant fueron simplemente parte de una pose lucrativa, ya que, cacareando de la cultura andina y del quechua fue que amasó fortuna, que se cubrió de gloria y fue aplaudida en los diferentes centros académicos de los países por donde anduvo llevando un discurso falsificado, por cuanto no se correspondía con su manera de pensar. Cuánta diferencia se observa si la comparamos con la actitud de los viejos maestros como Alberto Escobar, Pozzi-Escot, Alfredo Torero o Rodolfo Cerrón-Palomino. Yo fui alumno de Cerrón-Palomino, a quien respeto y admiro. El magisterio de los demás profesionales me llegó por las lecturas. Pero, igual; así como expreso mi admiración por algunos, no tengo ningún reparo para despreciar la actitud de la señora Hildebrant, no sólo porque menospreció anoche a quienes se expresaban en el Parlamento en quechua y defendían la ley de la conservación de las lenguas aborígenes, sino, por falsa, porque se aprovechó de nosotros para alcanzar éxitos intelectuales y económicos.
Lo que no sabe Martha Hildebrant es que vivimos un mundo cambiante. Hoy, no hay necesidad de que hablen otros/as por nosotros/as. Los y las indígenas podemos hablar por nosotros/as mismos/as. Esto no le gusta a la doctora. ¡Mala suerte! Mucha gente como ella se la pasa hablando del indio, de la cultura andina o de las lenguas aymara, quechua o amazónicas, pero esconden sus verdaderos sentimientos hacia nuestra cultura. Para rematar, dicen: "Machu Picchu es el mayor símbolo del Perú, construido por la sabiduría y el talento de los indios, esencia vital de la peruanidad". Pero, al indio y la india sólo quieren verlos/as en los museos y en nuestros conjuntos arquitectónicos como Machu Picchu, Tiwanaku, Sillustani, Saqsayhuamán, Chavín de Huántar o el Señor de Sipán; pero, cuando ven a un indio o india de verdad se les escarapela el cuerpo y expulsan sus odios contenidos, su menosprecio y su actitud discriminadora. Esto es lo que hizo Martha Hildebrant anoche frente a las parlamentarias cusqueñas y ayacuchanas que luchaban por lo suyo, por defender su modo de ser, pensar, hacer y hablar.

¡Qué pena, doctora Hildebrant! Usted no comprende que el mundo está cambiando y principalmente, los conocimientos. La ciencia formula hipótesis en renovación constante, no verdades absolutas. Antes hablaban por nosotros/as; hoy no los/as necesitamos/as -por lo menos para defender nuestros derechos-. Su conducta nos muestra que sus conocimientos pertenecen a aquéllos que se reverencian en las tapas de los libros o enciclopedias que usted conserva en su biblioteca en cantidad de diez mil, como lo afirmó anoche. La lingüística va por otros caminos y está alerta para propiciar en el Perú, no la discriminación, sino, el diálogo entre peruanos y peruanas que pertenecemos a distintas culturas. Usted todavía privilegia la competencia lingüística, ese maldito "expresarse bien" con el cual menosprecia a los/as demás y ha desdeñado a sus colegas parlamentarias por haber usado su propia lengua y por usar el español en su variación de "castellano andino". Se ve de lejos que a usted no le importa la competencia textual, discursiva o pragmática, que también son válidas para comunicarnos o estudiar el proceso de la comunicación. Otra vez, ¡qué pena, doctora Hildebrant! Algunos/as la tipifican de soberbia; sin embargo, todo indica que sólo es una petulante. Quedan atrás y, no le valen de nada, el hecho de que haya sido usted Sub Directora de la UNESCO o que sea la única mujer de la Academia de la Lengua.

Bagheera dijo...

Es una pena lo que ocurrio con la Dra. Hildebrandt. Bien dicen que la ignorancia es atrevida. Yo diria que atrevidisima y desbocada.
Recuerdo que en 1986 hubo un intento fallido de parte del gobierno aprista de instituir la ensenanza del idioma quechua en los colegios... entonces, yo, estudiante de un colegio cuyo segundo idioma era el ingles, pense que era algo absurdo e innecesario. Ahora realmente me arrepiento con creces de este pensamiento, ya que por encontrarme lejos de mi Patria sufro del mismo sindrome nostalgico de mis compatriotas; felizmente con los anios pude recapacitar y ver que mi Peru tiene muchas riquezas, no solo en lo material sino tambien en lo cultural. Entonces, por que impedir que se instituya una ley que va a realzar el valor de nuestra cultura autoctona?
En Miami, Florida (donde yo radico y donde se habla el peor ingles y el peor espaniol), el gobierno y autoridades tanto de los condados como municipales y federales ESTAN OBLIGADOS a emitir sus comunicados en espaniol y creole (lengua de los haitianos) aparte del idioma ingles (oficial), ya que existe la LEY DE DIVERSIDAD por la cual 'minorias' como la hispana o haitiana entre otros NO DEBEN SER DISCRIMINADOS de ninguna manera, claro que hay estados donde gente ignorante y prepotente (como ya lo demostro la sra. Hildebrandt) obliga a que solo se hable ingles y discrimina a los que no pueden hablar ese idioma, y se persigue a los hispanos por ser hispanos. La otra cara de la moneda es que siguen manteniendo a los verdaderos estadounidenses, los indios, recluidos en reservas, y haciendoles sentir inexistentes. Pero en fin, nada es perfecto.
Y a los alienados que creen que esta ley es una perdida de tiempo, se equivocan, y en todo caso, vayanse del Peru (a ver si en otros paises los reciben, lo que dudo mucho... a gringolandia ni vengan porque no los van a dejar entrar). Es una verguenza que haya extranjeros que sepan hablar quechua fluidamente y nosotros como peruanos no.
El problema aqui es que al peruano le falta lo mas importante para su esencia y riqueza de peruano: IDENTIDAD NACIONAL. Debemos apoyar ese proyecto de ley para que mas gente sepa en que estan los Padres de la Patria, pero debe acompaniarse con una agresiva politica de alfabetizacion.
Y para terminar una pregunta: Sra. Hildebrandt, recuerda quien era Gomez Suarez de Figueroa? Se la dejo de tarea.

Anónimo dijo...

Martha Hildebrandt es una intelectual que no quechua, pero ni sihuiera el español lo habla correctamente. Esto pude verlo en un Blog:
http://hablando-en-espanol.blogspot.com/