17/10/2007

Sin ánimo de ofender: Che fashion, por Eduardo Adrianzén

El escritor y dramaturgo Eduardo Adrianzén, escribe sobre el Che Guevara en La República:

Sin ánimo de ofender: Ché fashion
Escribe: Eduardo Adrianzén.

Pobre Ché Guevara: su fama póstuma luego de 40 años le daría tanta rabia que hubiera preferido no morir y mejor volverse un dinosaurio como su ex amigo Fidel: cualquier cosa antes que ver su cara convertida en ícono perfecto para decorar lo que sea. Peor aún, ¿qué diría al saber que Gael García lo encarnó en una película nerd que postuló al Oscar? Haberlo convertido en el James Dean latino es la broma más cruel que ha gastado la historia. Cuando yo era pequeño el Ché era un héroe, un mártir, y solo circulaba su impactante foto de muerto tendido en la camilla con la cabeza levantada y los ojos abiertos mirando al vacío, muy parecido al Cristo de la Pietá. Luego en los 70’ empezó a verse en posters, gorritas y polos que usaban los jóvenes de izquierda con la intención de asustar a las señoras de San Isidro. Pero ya en los 80’ se democratizó gracias a las chapitas-pin, y recién desde los 90’ se volvió un ícono pop tan simpático como Mickey Mouse. Ahora puedes tener tu taza mug del Ché, stickers, toallas, camisas, mochilas y cuanta prenda se le ocurra estampar con su rostro a los diseñadores más fashion. Rostro bastante más usado que el de otros difuntos jóvenes como la Monroe o Lennon.
Claro que otra cosa es la historia en serio. Antes de convertirse en personaje de Walt Disney, Guevara hizo cosas controvertidas, por decir lo menos. Nadie recuerda que Castro lo nombró ministro de Economía (¡auxilio!) de la triunfante revolución, y que el "romántico" Ché fue un feroz fiscal que mandó al paredón a muchos cubanos opuestos a la tiranía que se veía venir. Nadie dice que Fidel quería deshacerse de él porque le estaba ganando en popularidad, y que seguro gritó ¡bingo! cuando apareció muerto en Bolivia. Hay que ser demasiado desubicado para haber creído que era posible una revolución allí en ese momento, y su final siempre tendrá un tufo a suicidio. Pero insisto: ¿se hubiera inmolado de imaginar su destino de chapita y película de Hollywood?

Publicado en La República

Leyenda: Gisele Bundchen, modelando traje de baño con imagen del Che Guevara.

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2 comentarios:

capitan dijo...

El Che hizo su propia historia, lo de icono y demas fue despues.

Arturo Calle dijo...

Asu, ¿este pata Adrianzén en realidad escibe en un periódico?, no es que su artículo ofenda sino que da pena, qué relexión más primariosa acerca del Che. Alucinante el nivel de simplificación mediocre. Me ha dejado cojudo que alguien pueda ser tan básico. Parece monólogo de cantina.

Toda persona que haya pasado por la universidad o simplemente con cultura general recuerda perfectamente la Revolución Cubana con sus aciertos y errores.

Al final, ¿cuál es el aporte de la 'relexión'?, ¿lo irónico del asunto?, no creo, eso es evidente a ojos de todo el mundo desde hace tiempo. Ese artículo lo que comunica es: "Mírenme, yo me acuerdo más que ustedes y miren que estúpido se ve el Che, acuerdénse que era malo y mandaba matar". Por eso lo titula "Sin ánimo de ofender".

Pero lo que ofende termina siendo la poca cultura del autor, la reflexión sumamente escolar y el asumir que nadie sabe nada de la Revolución Cubana. Este pata escribe para él y sus amigos que deben ser otra tira de superficiales.

Lo que escandaliza es que un períodico lo publique. En fin, es el Perú.