
Fernando Obregón Rossi, Alejandro Tamashiro, César Calvo Soriano
y nieta de la Flor de la Canela (Foto: Carlos "chino" Dominguez, 1997)
Durante 1996 y 1997, coincidimos con César Calvo varias veces, en el restaurante de Alejandro Tamashiro, ubicado en la calle Malambo, en el Rimac. Eran los días previos a la aparición de "Fin de siglo", una publicación que por entonces co-dirigí con Carlos "chino" Domínguez. César fue un entusiasta colaborador del proyecto y hasta publicó un poema suyo en el tercer número que coincidió con los 30 años de la muerte de Ernesto "Che" Guevara.
La amistad tenía que darse, porque él era uno de los grandes amigos del Chino Domínguez, con quien había viajado por Europa durante medio año, llegando a estar alojados en Barcelona en la casa del propio Carlos Barral. Con el "chino", personalmente yo tenía una amistad de años y esa sinergía nos conectó rápidamente al grado de tratarnos como amigos que se conociesen de toda la vida.
Supongo que también ayudó el hecho de que para una investigación de "Fin de Siglo" César Calvo Soriano, debió contarme parte de su vida política oculta a la luz pública y se animó a darme detalles, que nunca antes había compartido con otros periodistas. Algún día escribiré sobre ello.
Esos años, el poeta aún no mostraba la enfermerdad que tres años después acabaría con su vida, el 18 de agosto del 2000, y era un personaje rebosante de energía con quien podíamos conversar largamente en las sobremesas de Tamashiro o pedirme que lo acompañara a la casa de la nieta de la Flor de la Canela, cerca a Las Carrozas en los Barrios Altos. Claro que yo lo acompañaba, porque me seducían sus charlas memoriosas y anecdóticas que siempre rezaban el consejo de un hermano mayor. Y además porque congeniábamos, tanto en poesía como en esa búsqueda ansiosa de entender el Perú.
Hoy que se cumplen ocho años de la muerte de César, quiero compartir estas dos fotos publicadas en el último libro de Carlos "chino" Domínguez y Reynaldo Naranjo "El circulo invisible".
Según Domínguez, César Calvo era la única persona que le cantaba las verdades a Alan García de una manera directa y el distanciamiento entre ambos se produjo tras los actos genocidas de El Frontón, en el primer gobierno de García. Desde entonces, ningún otro intelectual peruano ha tenido tanta ascendencia sobre el actual mandatario.
Acompaño a las fotos un vídeo de una canción interpretada por el propio César Calvo, en base a un poema suyo, enviado a mi email por su hermano Guillermo Calvo Soriano, quien mantiene en Internet una web de homenaje a la memoria del poeta. Este no es un post de despedida, sino de reencuentro con el poeta sobre quien postearé más próximamente.
La amistad tenía que darse, porque él era uno de los grandes amigos del Chino Domínguez, con quien había viajado por Europa durante medio año, llegando a estar alojados en Barcelona en la casa del propio Carlos Barral. Con el "chino", personalmente yo tenía una amistad de años y esa sinergía nos conectó rápidamente al grado de tratarnos como amigos que se conociesen de toda la vida.
Supongo que también ayudó el hecho de que para una investigación de "Fin de Siglo" César Calvo Soriano, debió contarme parte de su vida política oculta a la luz pública y se animó a darme detalles, que nunca antes había compartido con otros periodistas. Algún día escribiré sobre ello.
Esos años, el poeta aún no mostraba la enfermerdad que tres años después acabaría con su vida, el 18 de agosto del 2000, y era un personaje rebosante de energía con quien podíamos conversar largamente en las sobremesas de Tamashiro o pedirme que lo acompañara a la casa de la nieta de la Flor de la Canela, cerca a Las Carrozas en los Barrios Altos. Claro que yo lo acompañaba, porque me seducían sus charlas memoriosas y anecdóticas que siempre rezaban el consejo de un hermano mayor. Y además porque congeniábamos, tanto en poesía como en esa búsqueda ansiosa de entender el Perú.
Hoy que se cumplen ocho años de la muerte de César, quiero compartir estas dos fotos publicadas en el último libro de Carlos "chino" Domínguez y Reynaldo Naranjo "El circulo invisible".
Según Domínguez, César Calvo era la única persona que le cantaba las verdades a Alan García de una manera directa y el distanciamiento entre ambos se produjo tras los actos genocidas de El Frontón, en el primer gobierno de García. Desde entonces, ningún otro intelectual peruano ha tenido tanta ascendencia sobre el actual mandatario.
Acompaño a las fotos un vídeo de una canción interpretada por el propio César Calvo, en base a un poema suyo, enviado a mi email por su hermano Guillermo Calvo Soriano, quien mantiene en Internet una web de homenaje a la memoria del poeta. Este no es un post de despedida, sino de reencuentro con el poeta sobre quien postearé más próximamente.
La Despedida (poema cancion) - Cesar Calvo Soriano

4 comentarios:
Habia un Calvo que tenia una columna en el Dominical de El Comercio, era el, alguno de los hermanos o familiar?
Felicitaciones, Fernando, por este muy oportuno y justo recuerdo de un excelente poeta. Es necesario tener siempre presente a quienes han ido forjando la tradición poética peruana.
Aquí también algunos de sus textos
http://hablasonialuz.wordpress.com/2008/05/26/poemas-de-cesar-calvo-nada-puede-aprisionar-el-viento-sino-la-libertad/
No hay nada mas hermoso que la poesía de aquel bello pariente de los pájaros
No hay mas grande poeta hasta la actualidad que represente tan bien a la amazonia Peruana, no hay mas grande que el,solo el amazonas.
saludos, buen blog, buen post
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