30 de abr. de 2009

"Carta a la enfermera", por Karina Valcarcel

La poeta y bloger Karina Valcarcel, presentó el pasado martes su libro "Poemas Cotidianos". Esa noche leyó la carta que va a continuación, la cual acaba de publicar en su Facebook. Cosa seria esta muchacha.



Querida Enfermera:


Estoy loquita. Mi novio me dice: -Mi amor estás loquita- y yo le creo porque, efectivamente, lo estoy. Todo empezó hace algunos meses cuando al presionar el tubo de pasta dental salió mi corazón en lugar del dentífrico de menta que tanto me gusta. Ahí estaba, posado sobre mi cepillo de dientes, latiendo, bombeando sangre. Pero eso no fue todo.

Tenía la esperanza de que este suceso anormal fuera una alucinación producto de mi consumo frecuente de Coca-Cola, porque ya sabes, siempre es bueno echarle la culpa a Dios o a la Coca Cola. Pero luego fue en la tetera, debajo de la cama, en la ropa sucia, en la canasta del pan, en el piso de la ducha, entre los fósforos, en el bolsillo secreto de mi saco beige.

Y ya no sólo el corazón, también un poquito de cerebro por aquí, un pulmón que protesta por allá y ni que decir de mi útero que es el que más jode. Fui a visitar a un psiquiatra, viejo amigo de la familia, que para mi mala suerte apellidaba Lengua. Fue el Dr. Lengua el que me dijo: Señorita, efectivamente, usted está loca. Más loca que una cabra. Orate, demente, le patina el coco. Dios nos coja confesados.

A pesar de que el Dr. Lengua recomendó el uso de anti-psicóticos, ansiolíticos y digestivos, nada bastó. Nada evitó que siga encontrando mis órganos internos en los lugares más insólitos. En mis botas negras, en las macetas del jardín, en la cuna de mi hijo, en el azucarero, en el cordel con la ropa tendida, en los frascos vacíos de mermelada. Y luego todo se puso aún más extraño.

Los pinches órganos aprendieron a escribir. En el menor descuido sacaban sus bracitos y me delataban. Te amo, te odio, dame más y otros textos, escritos con amor, sin amor, después del sexo, en clase de inglés, en las avenidas, durante el desayuno, sobre todos los soportes habidos y por haber. Despertaba en un charco de papeles escritos compulsivamente. Y me encantaba.

Un tiempo después una tipa llamada Karina los cogió toditos y les puso una grapa, un título y una foto de su infancia. Se los llevó. No la he vuelto ver desde entonces.

Hace poco me mandó una carta invitándome a la presentación de su primer libro hoy por la noche, pero no he podido ir, porque bueno, ya sabe, estoy loquita. Es la escusa de moda.

Querida enfermera, a veces recupero la cordura. Me miro en el espejo y me veo en traje blanco, con un gorrito curioso y un librito lila entre mis manos. Es extraño pero bonito. Si usted encontrara por ahí aquel librito lea los poemas de las páginas 19,49 y 54, suelen ser más efectivos que los antidepresivos y los calmantes y los antipiréticos. Enfermera, deje de mirarse en el espejo. Acomódese el gorrito, póngase a trabajar.

Besos

Kara La Loca, Kara de Arco, Cosita Seria, Karina Valcárcel.


Leyenda de foto: Karina Valcarcel

2 comentarios:

Michael dijo...

efectivamente Karina (naranja) Valcarcel... es cositaseria... pero me encanta

Ramiro Collazos. dijo...

está muy bueno.