Este jueves 4 de Octubre, a las 7 PM, en la librería Crisol de Miraflores -Avenida Santa Cruz 816- se presentará el libro "Cómo cuando se riegan jacintos tiernos" de la poeta María Marián (seudónimo de Raquel Prialé Jaime).
Sobre ella ha escrito el poeta Carlos Orellana: "Jamás había oído hablar de ella: la literatura peruana del siglo XX no ha registrado la poesía de ninguna María Marián. Es tierra incógnita. Pero allí están (y acá en esta edición) impecables poemas que nos hablan de una sensibilidad poética notable (...) La calidad de la obra de Raquel Prialé Jaime, nuestra María Marián, no deja duda. Lo que deja perplejo es cómo esta poesía tan bien lograda no haya alcanzado la difusión suficiente para colocar a la autora en el lugar que le corresponde junto a Magda Portal, Ángela Ramos, Cecilia Bustamante, Carmen Luz Bejarano, Elvira Ordóñez y Raquel Jorodoswaky".
A su turno, el poeta Tulio Mora ha señalado: "La poesía de María Marián (seudónimo de la notable pedagoga huanca Raquel Prialé Jaime, nacida en 1927), reunida por primera vez, es un gratísimo hallazgo porque no solo se trata de un fiel esfuerzo proseguido durante por lo menos los últimos 50 años, sino por que encontramos que esta continuidad viene aparejada de una consistente estructuración, de una palabra contemporánea, con imágenes muy acertadas, ironía y audacia para la narratividad, lo que aporta, estamos seguros, a la larguísima -e invisibilizada- tradición de la escritura femenina y que gracias a Ricardo González Vigil, autor de una notable antología femenina (2009), ahora enriquece nuestra poesía nacional".
El blog Noticias del interior, ha publicado una selección de poemas de María Marián, las cuales reproducimos.
APURO DE SOÑAR CONTIGO
Escribo y el lápiz me acompaña
en el apuro de soñar contigo,
con las velas al viento y los cabellos flojos,
con todo el decorado del lecho
y la sábana blanca y el temor dulce
de verme sin ropas,
oprimirme a ti, costado a costado,
y esperar en fragua el beso en la nuca
voltearme, tomarte la oreja,
que mi boca juegue con ella y
anhelar que respondas
con el rojo de tus ojos
quemando mi tamaño.
Tal vez habremos llegado a las olas
más altas, a la torre, a la copa,
para lanzarnos veloces detrás del deseo
del amor hecho sauce.
¿Veremos qué tienes, qué tengo en el cuello,
serán tus ojos, tus brazos o todo tu cuerpo?
¿Y esa tierra de uvas ya es nuestra?
Quizá el vino no corra por las calles todavía,
ni la caña alumbre nuestras bocas.
Te espero amor, vino y caña,
con el temor del gusto grande, con el
vaso torpe y con la boca abierta.
HOJARASCA
¿Recuerdas cuando tomándome enlazada y
apretándome el talle me dijiste,
no te dejaré nunca porque te amo?
Nunca hasta cuando hayamos caminado todo el trecho claro
y recogido las magnolias y llenado la cesta de cerezas.
He esperado trémula la hojarasca sobre mi pecho tibio.
Han caído secas y el viento se las ha llevado
He esperado a la lluvia, al sol y al agua correr por mis senderos.
Todo ha pasado como rumor de viento seco, desvanecido.
¿Qué hiciste de mis ojos que hoy están tristes?
No hay cerezas, ni magnolias, ni las pajas de mi techo.
Me he juntado con la angustia y ya estoy vieja.
¿Qué haré cuando llegues y me pongas un beso en las mejillas secas?
¿Qué camisa quedará en mis senos?
La de filo azul se ha deshilachado toda
y la rosada está pendiente de las ramas.
¿No estaré fea por lo mucho que he llorado?
Tremenda lucha, feroz carrera.
Quiero estar en el umbral después de muerta todavía.
SIGAMOS LLOVIENDO
La lluvia desprendida de los rayos
avisa que será larga su pena esta noche,
hasta en las hojas se forman las acequias de prisa.
La lluvia golpea sin pausa mi techo,
está triste y me pone triste.
Las dos estamos cayendo
desde hace mucho tiempo y seguimos
sin saber por qué tanta caída.
Llueve, llueve sin parar.
¡Ay! Sigan las acequias su
camino, sigan las nubes
regando mi techo, sigan las hojas
mustias, sigan de noche,
aunque este amor que me quema
este anhelo de hijos
plague las paredes y el suelo
de mis años,
aunque esta boca roja bese la almohada,
aunque este gritar me ahogue la pena
sigamos lloviendo.
AÑOS VIVIDOS
Devolver los años ya vividos y quedarme
sólo con el momento del encuentro.
Tú y yo, sin años, sin tiempo;
sólo con los versos que para ti escribí
amado mío:
versos, lágrimas, gemidos.
LE DIJE A LA BRUJA DEL AIRE
Le dije a la bruja del aire y del viento
que me tejiera una capa llenita
de flores para envolverte siquiera
hasta las diez de la noche,
Pero, ay, el precio que me pidió
fueron las estrellas todas
en un collar enzarzadas
y yo apenas he juntado a las que
veo desde mi ventana.
(Del libro: Como cuando se riega jacintos tiernos, Lancom ediciones, 2012).

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